domingo, 1 de enero de 2012

Viento en las velas


Izando velas, algún lugar del mundo. Foto: Ángel M. Bermejo (c)
La vida es un viaje, y cualquier día de nuestra vida es una singladura, ya sea en casa o en mares lejanos. En ocasiones nos parece que navegamos en medio de una tormenta por mares tenebrosos, pero muchas otras veces el Sol brilla sobre nuestro palo mayor y una suave brisa nos empuja hacia nuestro destino.
En este comienzo del año recuerdo lo que a todos nos dijo Constandinos Cavafis: no temamos a Lestrigones, a Cíclopes ni al airado Poseidón, porque no encontraremos tales seres en nuestra ruta si alto es nuestro pensamiento y limpia la emoción de nuestro cuerpo y nuestro espíritu. No los hallaremos si no los llevamos dentro de nuestra alma.
Y seguía: pidamos que nuestro camino sea largo, y que sean muchas las mañanas de verano en que con placer, felizmente, lleguemos a bahías nunca vistas; que gastemos en voluptuosos perfumes y aprendamos de los sabios.
Me queda poco que añadir en este momento. Sólo desear —a los que gustan de tomar de vez en cuando un trago de dryMartínez y a todos los demás— que no se nos acaben los sueños, que sigamos con ganas de alcanzar el horizonte, y que todos tengamos un buen viento en nuestras velas.

P.D. Para recordar a Cavafis he utilizado la versión de José María Álvarez publicada por Hiperión.

3 comentarios:

  1. Muy estimulante de nuevos viajes, tanto la cita como tu forma de presentarla.

    Buen año, Ángel!

    ResponderEliminar
  2. Me uno a tus deseos, Ángel.
    ¡Buen viento en las velas para todos!

    ResponderEliminar