viernes, 25 de junio de 2010

MUNDIALES POR EL MUNDO II: ESPAÑA 1982


Lo bueno de las vuvuzelas sudafricanas es que las ves, las oyes, las soportas (más o menos) y ya está. Lo malo son las vuvuzelas invisibles, las que te machacan permanentemente. Hay muchas y de diverso tipo, siempre.

En el lejano 1982, con el Mundial en casa, las vuvuzelas invisibles daban una murga insoportable. Así que cogí el petate y me fui a Estambul dispuesto a pasar dos meses por la zona: Turquía, Siria, Jordania, Líbano, Chipre...

Se puede decir que ha pasado mucho tiempo, pero tampoco tanto. El caso es que la zona era relativamente desconocida, más de lo que podemos imaginarnos ahora. Sirva un ejemplo: meses después publiqué en El País Semanal un reportaje sobre Petra, y en la redacción estaban encantados con un tema tan original y poco visto. Un miembro de esa redacción me preguntó ¿tú cómo te enteras de sitios como éste? Eran otros tiempos, Indiana Jones no había llegado a Petra, los beduinos vivían en las cuevas y te invitaban a pasar unos días con ellos. Eran otros tiempos.

En ese viaje llegué a Nemrut Dag (Turquía) cuando no había carretera y había que caminar desde un pueblo cercano; pasé la noche en la cima y al día siguiente disfruté de uno de los amaneceres más espectaculares de mi vida. Muy diferente fue la experiencia en Hama (Siria), una ciudad que encontré completamente destruida, bombardeada por la aviación. Quizá haya que recordar que el Mundial de Naranjito coincidió con la guerra del Líbano de 1982, que me hizo dejar para otro momento la idea de viajar a ese país. Las matanzas de Sabra y Chatila ocurrieron tres meses después. Pero no, la ciudad siria de Hama (la de las norias gigantes) había sido bombardeada por el ejército sirio, una masacre de la que se ha hablado muy poco.

Con este panorama, los cruces de frontera tenían siempre algún detalle inesperado.

Puesto fronterizo turco. Salida de Turquía hacia Siria:

-¿Lleva usted explosivos?

-No.

-Esta bien, pase.

Puesto fronterizo sirio. Entrada en Siria:

-¿Lleva usted seis libros?

-?????

-Que si lleva usted seis libros.

-??????????

-Si hombre, que si lleva usted seis libros.

Una serie de gestos procaces me hizo caer en la cuenta de que no me preguntaba si llevaba seis libros (six books) sino pornografía (sex books).

-No.

-Esta bien, pase.

Puesto fronterizo jordano. Entrada en Jordania:

-Pasaporte.

-Tome.

-¡Pero hombre de Dios! ¡¡¿Cómo se le ocurre venir por aquí?!! ¡¡¡¿Por qué no se queda en casa?!!!

Después de los bombardeos recientes de Hama y los presentes de Beirut (por la noche, en Damasco se oían perfectamente), la preocupación del policía jordano me alarmó profundamente. ¿Degollaban a los turistas? ¿Los secuestraban?

-¡Pero hombre de Dios! ¡¡¿Por qué no se queda en casa?!! ¡¡¡Lo que daría yo por estar en Madrid y poder ir al estadio a ver los partidos del Mundial!!! Pase, bienvenido a Jordania.

En Siria y Jordania me alojaba en hoteles de baja categoría pero todos disponían de un televisor en la recepción. Por alguna razón que ignoro, los partidos se retrasmitían con comentarios en italiano. Como yo era siempre el único europeo en el hotel, y el único que entendía algo de italiano, siempre me encargaban la traducción simultánea al inglés. No pude hacer nada para disimular la derrota de España ante Alemania Federal.

De la final en el Bernabéu no me enteré de nada. Esa noche la pasé en un monasterio ortodoxo en las montañas de Chipre. Qué descansada vida la del que huye del mundanal ruido...

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