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lunes, 26 de septiembre de 2011

Tesoros de la arqueología rusa del Ermitage en el MARQ

Todas las fotos: exposición Ermitage en MARQ. Ángel M.Bermejo (c)

El Ermitage de San Petersburgo es uno de los museos más importantes del mundo, y creo que nadie lo pone en duda. Sin embargo, si pensamos que es una pinacoteca con varias obras maestras de Leonardo, Rafael y Matisse estamos pensando  sólo en una pequeña parte de los fondos (tres millones de piezas) de este museo gigantesco. Fiel a su espíritu de museo total, el Ermitage guarda obras de diferentes épocas y diferentes orígenes.





Como no podía ser de otra manera, el Ermitage conserva una impresionante colección de tesoros de la antigüedad, piezas arqueológicas de valor incalculable que hablan de los pueblos que habitaron hace miles de años en el territorio de la actual Federación Rusa.





El problema de siempre es que para conocer estos tesoros hay que viajar a San Petersburgo.
Aunque ahora, y hasta el 16 de octubre, tenemos la posibilidad de ver una buena selección de las obras de otros siglos en Alicante, en la exposición Ermitage. Tesoros de la arqueología rusa en el MARQ, el Museo Arqueológico de Alicante.





La exposición se centra en tres temas. El primero se refiere a los orígenes y habla de tiempos lejanos. Ofrece un viaje por la Prehistoria de este inmenso territorio a través de piezas como la Venus de Kostenki, de hace 23.000 años. Sorprende la exhibición de piezas de madera de miles de años de antigüedad, perfectamente conservadas.





La parte que más me ha interesado es la que se refiere a los escitas y el mundo clásico. Los escitas eran pueblos nómadas que, en la costa septentrional del Mar Negro, establecieron contacto con los colonos griegos a partir del siglo VII a.C. y generaron la imagen de bárbaro. Fue el encuentro, según las perspectiva griega, entre la civilización y la barbarie. Aunque ello no significaba ni el desprecio ni el odio al diferente. Fue el encuentro con el Otro, un momento decisivo en la historia de nuestra cultura. ¡Y qué arte más maravilloso creaban los Otros! En esta exposición hay piezas espléndidas de oro de hace 2.500 años, de esas que aparecen en los libros de arte. Y ahora están en Alicante.





La tercera parte de la exposición conduce a la formación de Rusia, con referencias a la Ruta de la Seda, el Imperio Bizantino, la Horda de Oro, etc.





Al recorrer estas tres salas se despliega un mundo tan fascinante como desconocido. Y muy emocionante. El que no sienta algo al contemplar la figura del cisne hecha de fieltro hace 2.400 años...

viernes, 23 de septiembre de 2011

MARQ, Museo Arqueológico de Alicante

Pebeteros iberos. MARQ. Foto: Ángel M. Bermejo (c)
Si alguien piensa que un museo arqueológico provincial es un lugar aburrido, polvoriento y con pocos fondos es que no ha visitado el MARQ, el Museo Arqueológico de Alicante
Aquí el visitante se enfrenta a diferentes experiencias. Por un lado, el museo ofrece un repaso de la historia de Alicante desde tiempos prehistóricos, pero también proporciona unas cuantas lecciones sobre el propio trabajo de la arqueología, que son válidas para esta provincia, pero también para cualquier otro lugar del mundo.
La clave de su atractivo no está solo en la calidad y cantidad de las piezas que se muestran, sino en la forma en que está concebido el conjunto.

MARQ. Foto: Ángel M. Bermejo (c)
Lo primero que hay que destacar es que se ubica en un antiguo hospital, fundado en 1931, por lo que se han tenido que adaptar a su peculiar estructura. Pero lo han conseguido de tal forma que la propia adaptación sirve para establecer no sólo la distribución de las salas, sino también el mismo concepto de que atraviesa la exhibición de sus fondos. 
Hay cinco salas permanentes, las dedicadas a la prehistoria, los iberos, la cultura romana, la Edad Media y la Edad Moderna. Cada una de ellas ocupa el mismo espacio, y dentro de cada una se repite la misma estructura narrativa, que acaba siempre al final de la sala con un espacio dedicado al culto a los ritos funerarios y el culto a los muertos.

Imagen de audiovisual que recrea el foro de Lucentum. MARQ. Foto: Ángel M. Bermejo (c)
El MARQ aplica las nuevas tecnologías sin complejos, y todo el museo está lleno de pantallas táctiles, audiovisuales, recreaciones de escenas ambientadas en la época a la que se dedica la sala, de juegos, de reproducciones que se pueden tocar, etc.
Aunque lo importante es el conjunto y las sensaciones y conocimientos que transmite, hay algunas piezas magníficas que sobresalen, como un pebetero ibero y, sobre todo, una mano de bronce, parte de una estatua dedicada a un emperador romano, hallada en el yacimiento de Lucentum. 
Hay tres espacios dedicados al propio trabajo de la arqueología, ya sea en un medio rural, urbano o subacuático. También hay tres salas dedicadas a exposiciones temporales.

Recreación de trabajos de arqueología subacuática. MARQ. Foto: Ángel M. Bermejo (c)
Otro de los detalles interesantes de este museo es que se completa con varios parques arqueológicos. Algunos están situados en las afueras de la ciudad de Alicante, y otros en el interior de la provincia. Uno de ellos, el santuario de Pla de Petracos, incluye pinturas rupestres inscritas en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco. 
Y para estar al día de todas las noticias sobre el tema de la arqueología en Alicante, nada como seguir el blog del museo.
Que es un museo especial no lo digo yo. Por algo le darían el Premio Museo Europeo del Año 2004, título que comparten el Guggenheim de Bilbao (2000) y el CosmoCaixa de Barcelona (2006).