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lunes, 27 de junio de 2011

El castillo que Hitler nunca habitó, en Gea Photowords

Castillo de Poznan. Foto: Ángel M. Bermejo (c)

En estos tiempos de confusión general y de mucho mucho barullo en la profesión periodística, surgen propuestas diferentes por parte de fotógrafos y periodistas, a las que se suman cineastas y escritores para poder ofrecer una voz diferente. Una de las más interesantes que conozco es Gea Photowords: un grupo de once profesionales que muestran al mundo eso mismo, su visión del mundo. Se fijan sobre todo en historias de medio ambiente, derechos humanos y la diversidad que existe en este planeta en el que vivimos. Evidentemente, recomiendo seguir su página web con frecuencia (se actualiza a diario).
Hace pocas semanas coincidí en Poznan con Ángel López Soto, uno de los fundadores de Gea Photowords. Juntos visitamos el castillo imperial. Creo que, junto a la sinagoga-piscina, el castillo ofrece una visión más profunda de la historia de lo que puede parecer a primera vista. Así que, cuando me pidió que colaborara con Gea Photowords escribiendo un texto sobre el castillo no lo dudé.
En este enlace, El castillo que Hitler nunca habitó, se puede encontrar el texto que acompaña a las fotos de Ángel López Soto.   

viernes, 17 de junio de 2011

Una piscina en la sinagoga de Poznan

Piscina en la sinagoga de Poznan, Polonia. Foto: Ángel M. Bermejo (c)
Como es bien sabido, durante la Segunda Guerra Mundial, los alemanes invadieron Polonia, y Poznan quedó bajo control de los nazis.
Como era de esperar, los judíos de Poznan se llevaron la peor parte de todo. Cómo cambian los tiempos. Polonia, que se había convertido en el refugio europeo para los judíos desde el siglo XVI, era ahora una trampa sin salida. 
En Poznan, entre otras cosas, les quitaron la sinagoga. Y como les gustó el edificio, los nazis instalaron en 1940 una piscina en su interior.
Muchos años después, le devolvieron la sinagoga a la comunidad judía, pero los tiempos habían cambiado. Quedaban tan pocos judíos que no eran suficientes para llevar a cabo sus ceremonias. 
Además, lo que les devolvieron no era lo que normalmente se entiende por una sinagoga, sino una piscina.
Quitar una piscina de un edificio no es tarea fácil, ni barata, así que los judíos no pudieron acometer la obra. Además, según parece, el propio peso del agua de la piscina sirve ahora para sujetar el edificio. Es probable que, si se quitara, el edificio colapsaría.
Por todo ello ahora la sinagoga no se usa como tal, y sus dueños han alquilado el edificio -me contaron en la taquilla- a una empresa que explota el uso de la piscina.
Esta historia me hace pensar en el imperio de la fuerza de los regímenes totalitarios y en la banalidad destructora de sus acciones caprichosas
También me gustaría saber la importancia que se le da a este hecho en la calle hoy. ¿Se ignora, se valora, se asume? ¿Se tiene conciencia de ello?
Los hechos de unos modifican la realidad, y el paso del tiempo ayuda bastante.





viernes, 10 de junio de 2011

La ciudad misteriosa es Poznan

Poznan. Foto: Ángel M. Bermejo (c)

Pues sí, Poznan, en Polonia, es la ciudad en la que aterricé hace pocos días, disfrutando de la sensación de entregarme a la sorpresa a cada paso que diera. Era la primera vez que iba a Polonia, y eso añadía un punto de emoción (y de ignorancia) a todo lo que fuera a ocurrir y descubrir.

Poznan. Foto: Ángel M. Bermejo (c)
El que para mí esta región del mapa apareciera en blanco y con el rótulo de “inexplorada” no significa absolutamente nada. Poznan tiene 600.000 habitantes y se encuentra a medio camino entre Berlín y Varsovia (a unos 275 y 320 km. respectivamente), por lo que resulta claro que es una ciudad importante en una región rica en historia. Para muchos fue la capital del primer Estado polaco, hace unos mil años, y aquí se construyó la primera catedral polaca.

Poznan. Foto: Ángel M. Bermejo (c)
La parte antigua, medieval, de Poznan resulto muy dañada durante la Segunda Guerra Mundial, pero como otras muchas ciudades polacas ha sido restaurado con esmero, y ahora es un conjunto delicioso por el que da gusto pasear. Esta parte (Stare Miasto) está organizada alrededor de la gran plaza del Mercado. Es tan grande que hasta tiene edificios dentro de la plaza, incluido el gran Ayuntamiento (el antiguo Ayuntamiento, ahora convertido en Museo de la Ciudad), y donde todos los días a las 12 del mediodía hay un carrillón con forma de dos machos cabríos que se pelean. También dentro de la superplaza hay un par de horribles edificios comunistas. Y por supuesto, todos los bajos de la plaza están ocupados por bares y restaurantes que ahora tienen terrazas afuera y dan a la zona un ambiente de gran vitalidad. Poznan es ciudad universitaria y está llena de estudiantes, pura vitalidad.

Poznan. Foto: Ángel M. Bermejo (c)
Más allá de este cogollo de aspecto medieval se extienden barrios más modernos. Hay muchos edificios de aspecto barroco o neobarroco. Poznan ha estado en manos de los prusianos o de los alemanes en diferentes ocasiones, así que los polacos construyen en estilo neobarroco para recordar sus esencias, y los alemanes construyeron en neorománico y neogótico, para recordar los tiempos en que dominaron en la antigüedad. Dicen.

Poznan. Foto: Ángel M. Bermejo (c)
Hace poco más de un siglo, durante la Tercera Partición, Poznan estaba bajo dominio alemán, y el káiser Guillermo II mandó construir el palacio cuyo trono mostré el otro día.