miércoles, 2 de noviembre de 2011

Chiloé, el cementerio de Huillinco

Cementerio de Huillinco, Chiloé, Chile. Foto: Ángel M. Bermejo (c)



La isla chilena de Chiloé es un lugar de naturaleza extrema, donde el hombre se enfrenta a fuerzas que muchas veces no puede dominar. Como no puede ser de otra manera, la muerte está presente en cada aspecto de la vida. Hay historias de todo tipo al respecto, algunas fantásticas y otras muy muy fantásticas.

Cementerio de Huillinco, Chiloé, Chile. Foto: Ángel M. Bermejo (c)


También está el día a día en el recuerdo de los seres queridos que se fueron. En este sentido, el lugar que me pareció más interesante es Huillinco, un pequeño pueblo a orillas del lago del mismo nombre.

Cementerio de Huillinco, Chiloé, Chile. Foto: Ángel M. Bermejo (c)


En el cementerio de Huillinco hay muchas tumbas que son como las de cualquier otro lugar del mundo: lo que se ve es una cruz clavada en el suelo, con el nombre y algún dato de la visa del difunto, y algunas flores a su lado.

Cementerio de Huillinco, Chiloé, Chile. Foto: Ángel M. Bermejo (c)


Pero también hay muchas construcciones en el cementerio, que se parecen a las casas tradicionales que se ven en las calles. Son pequeños mausoleos que no tienen esa apariencia tétrica que hiela el ánimo en la mayor parte de los cementerios del mundo. Algunas son poco más que una caseta, pero también hay construcciones más grandes. Aquí los difuntos descansan en casitas que tienen un pequeño cuarto de estar, donde hay asientos, retratos en las paredes, estantes con cosas. Me dijeron que la gente viene a visitar a sus muertos como quien va a visitar a un vivo, a su casa. Que entran en la salita, arreglan las cosas, se sientan y pasan un rato allí, charlando o en silencio, recordando a los que se fueron. 

Cementerio de Huillinco, Chiloé, Chile. Foto: Ángel M. Bermejo (c)


1 comentario:

  1. Ahh... Chile! Ya sabe Vd. el amor que profeso por ese precioso país. A veces pienso que me iré a morir allí. Espero también vivir mucho más en ese lugar.

    Por cierto, yo también tengo cierta fijación por los cementerios. No sé si asumo correctamente que Vd. la tiene, pero recuerdo unas interesantes entradas sobre unos cementerios bastante curiosos. Creo que de México, eran.

    Un saludo licenciado Martínez.

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