martes, 29 de noviembre de 2011

El Museo Raphael de Linares, Jaén


Museo Raphael, Linares. Foto: Ángel M. Bermejo (c)
En marzo de 2011 se inauguró en Linares (Jaén) un museo dedicado a Raphael. Este museo forma parte de las instalaciones abiertas en El Pósito, un edificio histórico de gran interés en donde se hace un repaso de diferentes aspectos de la historia y la cultura linarenses, como la minería, el flamenco y el toreo. En este sentido cabe recordar que personajes muy conocidos de estos campos como Carmen Linares y Palomo Linares son, como Raphael, nacidos en Linares. Andrés Segovia, otro linarense muy ilustre, tiene un espacio dedicado en su casa natal.
Esto es lo primero que se ve al entrar en el Museo Raphael:

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El museo Raphael contiene una ingente cantidad de material original en el que se repasa la vida y la carrera del cantante: fotos, carteles (incluido uno en el que lo comparan con Tom Jones, Bob Dylan y Elvis Presley), trajes, las portadas de todos sus discos, partituras, cómics, piezas de mobiliario, objetos personales, etc. También está su partida de nacimiento (una de las pocas ocasiones de ver su nombre sin ph) y, por supuesto, la extraordinaria colección de premios. Entre la inmensa cantidad de discos de oro, platino, etc. destaca especialmente el primer disco de uranio que se concedió en el mundo. Sólo hay dos más, los de Michael Jackson y Queen, y hace tiempo que esta categoría de premio desapareció.

Museo Raphael, Linares. Foto: Ángel M. Bermejo (c)
Recorrer este espacio supuso, para mí, adentrarme de golpe en un mundo de recuerdos, de momentos casi olvidados, de tardes de cine, de noches de televisión... Raphael forma parte de la banda sonora de mi vida. Una parte de la banda sonora desprestigiada durante años. En mi juventud parecía que estaba mal visto que te gustara Raphael, que era más para nuestras madres o para niñas cursis. Nosotros, tipos duros y modernos, estábamos en otra historia, pensábamos.

Museo Raphael, Linares. Foto: Ángel M. Bermejo (c)
Hasta que me di cuenta de lo que era Raphael.
Ocurrió hace muchos, muchos años, durante un viaje por Sudamérica. Un día me encontraba comiendo en un restaurante del centro de Lima y había una radio a todo volumen que emitía un programa musical. Una tras otra, mientras daba cuenta de un menú ejecutivo, aguantaba canciones espantosas con letras infames, música repetitiva y voces insoportables. De repente, pusieron una canción de Raphael, y me pareció que el local se iluminaba. ¡Qué diferencia con el resto! Tengo que decir que me alegró la comida y el día. Fue una especie de revelación, una versión de andar por casa de la conversión de Saulo en el camino de Damasco. Desde entonces, digan lo que digan los demás, tengo en muy alta estima a Raphael.

Museo Raphael, Linares. Foto: Ángel M. Bermejo (c)
P.D. El Museo Raphael (de entrada gratuita, como todas las salas de El Pósito de Linares) es el primero que encuentro en que no te dan un audífono normal y corriente para que hagas tu visita sino una tableta que ofrece una presentación multimedia. Raphael, siempre, en la vanguardia.

1 comentario:

  1. A mí me ha pasado lo mismo con otros muchos grupos o solistas no aptos para tiempos de adolescencia. Con el tiempo, te das cuenta del valor real de su música.

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