Mostrando entradas con la etiqueta National Geographic. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta National Geographic. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de febrero de 2011

Sadie Quarrier, de National Geographic Magazine

Sadie Quarrier. Foto: Ángel M. Bermejo (c)

Ayer, después de Dan Westergren (que habló el lunes), le tocó el turno a Sadie Quarrier de ofrecer una charla en la tienda de National Geographic en Madrid. Ambos han pasado por Madrid camino de La Palma para participar en Fotonature.

Sadie Quarrier es editora gráfica de National Geographic Magazine, además de formar parte del Comité de Exploraciones de la Sociedad. El tema de la charla era “Cómo crear un reportaje para National Geographic”. Con semejante título, la sala estaba a rebosar.

En la charla utilizó dos ejemplos: el reportaje sobre los agujeros azules de las Bahamas, de Wes C.Skiles (que lamentablemente murió días antes de que se publicara su reportaje en agosto de 2010) y la cueva más grande del mundo, en Vietnam, de Carsten Peter.

El tema de la charla era la fotografía, no el texto, de los que no se habló en ningún momento, ni de los agujeros azules de las Bahamas ni de la cueva de Vietnam.

Evidentemente, las fotos que enseñó eran espectaculares. Ambos reportajes son del tipo “esto sólo lo hacemos nosotros”, por el gran aparato técnico necesario para llevarlos a cabo. Impresionantes, por supuesto, tanto el montaje como las imágenes. Pero los reportajes fotográficos -ni siquiera en esta revista- no son todos de esa clase. Eché de menos un reportaje más sobrio en la realización, con ambiente de calle, de gente normal haciendo cosas, etc. Una muestra que nos diera pistas para temas que podamos hacer los demás, los que no somos de la élite y no podemos (ni probablemente queramos) usar toneladas de equipo para hacer una foto.

Como creo que nunca haré fotos en cuevas submarinas ni en cuevas no submarinas, pasé de detalles técnicos y me centré en obtener datos y pistas que sirvieran para todos.

Como es natural, lo que quieren es contar una historia. Para eso necesitan fotógrafos creativos, persistentes, trabajadores y talentosos.

Sadie trabaja en unos 20 temas cada año. Cada reportaje tarda (de media), desde que se plantea y se acepta, un año en terminarse.

Todos los fotógrafos (excepto uno) que trabajan para NatGeo son freelances.

Lo normal es que el fotógrafo pase varias semanas haciendo chorrocientas mil fotos en el destino, que vuelva a casa, que los editores seleccionen 40 fotos. Entonces se ve lo que falta, y el fotógrafo vuelve al lugar de la acción. Los fotógrafos sólo disparan en raw. Según Sadie en las fotos sólo se hacen ajustes menores de saturación, contraste, etc., y como mucho algún pequeño recorte. Nunca se quita ni se pone nada mediante Photoshop.

En el turno de preguntas se habló de los cambios que las nuevas tecnologías pueden traer a la revista. Ella prevé cambios drásticos en la prensa en los próximos cinco o diez años Nos dijo que ya tienen un equipo dedicado exclusivamente a la versión para iPad de la revista, y que probablemente National Geographic será la última revista del mundo que deje de publicarse en papel. Pero que, sea cual sea el soporte, lo importante es contar historias. Y para ellos la fotografía tendrá siempre un papel fundamental.

Ah. Se me olvidaba decir que pagan por semana de trabajo. Y que, de media, por un reportaje en National Geographic Magazine pueden pagar unos 35.000 $ (unos 25.500 €). El fotógrafo debe aportar su propio equipo.

Según Sadie Quarrier, ningún fotógrafo puede vivir exclusivamente de National Geographic.

martes, 8 de febrero de 2011

Dan Westergren, de National Geographic Traveler


Ayer fui a una charla que ofreció Dan Westergren en la nueva tienda de National Geographic en Gran Vía 74, en Madrid. Dan es fotógrafo y jefe de fotografía de National Geographic Traveler, pero ayer actuó solamente como fotógrafo, y concretamente en lo que a él le gusta: fotografiar en condiciones extremas (y frías). Para ello nos contó cómo se planteó dos reportajes: la ascensión al Kilimanjaro y el recorrido en esquíes del último grado (del 89 al 90) hasta llegar al Polo Norte.

Hizo un pase de fotos de ambos temas, algunas de ellas espectaculares.

La charla de Dan se movió en diferentes niveles, desde contar detalles personales a explicar conceptos técnicos de fotografía en condiciones extremas. Y también, algunas emociones que se sienten en esos momentos.

A Dan le gusta ir a sitios de acceso difícil, adonde no llega casi nadie más, y así saber que es el único que tiene una foto concreta.

Porque su objetivo es subir siempre un nivel más en la fotografía.

Para todo ello considera absolutamente necesario planear todo hasta el último detalle, y así conseguir estar en el sitio y en el momento adecuado.

Y Dan se recuerda continuamente a sí mismo que hay que hacer las fotos. Si no la haces, luego no la tienes. Éste es un concepto básico, tan básico que a veces se olvida.

Algunas veces se ha inspirado para las fotos en en películas o libros ilustrados que leyó de pequeño. No sólo en la obra de los grandes fotógrafos que estudias cuando eres adulto.

Una de las noches durante la ascensión al Kilimanjaro se dedicó a hacer fotos nocturnas de larga exposición. Ponía el trípode, se iba a dormir, ponía el despertador, a los 45 minutos se levantaba, salía otra vez del refugio, disparaba otra vez la cámara para otra larga exposición, se iba a dormir... Así toda la noche. Dan dice que hacía ese esfuerzo por una razón: porque National Geographic le paga por ello.

Vaya, pensé yo en ese momento. Conozco a muchos fotógrafos (había alguno en la sala en ese momento) que hacen esfuerzos semejantes pero por amor al arte.