viernes, 28 de octubre de 2011

Sri Lanka: Sigiriya, un palacio en el aire

Sigiriya, Sri Lanka. Foto: Ángel M. Bermejo (c)

Ha sido fácil encontrar el camino hacia Sigiriya, porque la gran roca sobre la que se alza este antiguo palacio destaca en el paisaje a decenas de kilómetros. Es como una isla de piedra en el mar verde de la vegetación que la rodea. Hemos venido por caminos de tierra roja, que parecían heridas que se abrían a la tierra, para buscar el refugio que hizo construir el rey Kasyapa hace 15 siglos. Sigiriya, la Montaña del León. Un palacio el aire.

Sigiriya, Sri Lanka. Foto: Ángel M. Bermejo (c)
Pasamos por los jardines que se extienden al pie de la roca, con piscinas y palacios utilizados únicamente en la estación seca, y empezamos la ascensión a este peñasco inmenso que sobresale 200 metros sobre el bosque tropical. Se sube por una escalera empinada y, de repente, a medio camino, en un entrante de la roca, aparecen las doncellas de Sigiriya.

Sigiriya, Sri Lanka. Foto: Ángel M. Bermejo (c)
Esta galería de pinturas lleva desde el siglo V asombrando a todos los que emprenden este camino. Las doncellas parecen surgir de unas nubes rojas, y son las únicas pinturas antiguas de carácter no religioso de la isla. Sólo quedan 21 de las más de 500 que debieron de existir en otro tiempo, y vistas desde abajo parecerían un ejército de ángeles flotando en el aire. Más allá, el camino se acerca al vacío y está protegido por un muro construido también hace muchos siglos. En esta pared los peregrinos de hace mil años escribían la impresiones que les producía una visión tan celestial. "Las damas que llevan cadenas de oro sobre sus pechos me atraen. Al verlas tan resplandecientes, el cielo ya no me parece tan deseable". Bueno, quizás la visión no les resultara realmente tan celestial.

Sigiriya, Sri Lanka. Foto: Ángel M. Bermejo (c)
Desde luego que la historia de Sigiriya no lo es, ya que habla de traiciones, asesinatos, batallas terribles e incluso el emparedamiento vivo del rey Dhatusena (por orden de su hijo Kasyapa, que también hizo huir al heredero legítimo del trono).

Sigiriya, Sri Lanka. Foto: Ángel M. Bermejo (c)
Antes de emprender el tramo final de la ascensión se pasa por la Puerta del León, entre las inmensas garras talladas en la roca. Los peregrinos debían de pasar antaño entre las fauces de un gigantesco león que ha desaparecido. 

Sigiriya, Sri Lanka. Foto: Ángel M. Bermejo (c)
De cualquier modo, una vez que se llega a la cima después de trepar por una escalera que se asoma al vacío, la vista se extiende por las llanuras circundantes. el trono real, tallado en la roca viva, mira hacia la salida del Sol. Un gigantesco depósito de agua parece una lujosa piscina. Es fácil pensar que se está en lo que fuera un gran palacio, un pequeño Versalles colgado en lo alto de una montaña. Un palacio en el aire, que parece flotar sobre los jardines de la llanura.



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