lunes, 27 de junio de 2011

El castillo que Hitler nunca habitó, en Gea Photowords

Castillo de Poznan. Foto: Ángel M. Bermejo (c)

En estos tiempos de confusión general y de mucho mucho barullo en la profesión periodística, surgen propuestas diferentes por parte de fotógrafos y periodistas, a las que se suman cineastas y escritores para poder ofrecer una voz diferente. Una de las más interesantes que conozco es Gea Photowords: un grupo de once profesionales que muestran al mundo eso mismo, su visión del mundo. Se fijan sobre todo en historias de medio ambiente, derechos humanos y la diversidad que existe en este planeta en el que vivimos. Evidentemente, recomiendo seguir su página web con frecuencia (se actualiza a diario).
Hace pocas semanas coincidí en Poznan con Ángel López Soto, uno de los fundadores de Gea Photowords. Juntos visitamos el castillo imperial. Creo que, junto a la sinagoga-piscina, el castillo ofrece una visión más profunda de la historia de lo que puede parecer a primera vista. Así que, cuando me pidió que colaborara con Gea Photowords escribiendo un texto sobre el castillo no lo dudé.
En este enlace, El castillo que Hitler nunca habitó, se puede encontrar el texto que acompaña a las fotos de Ángel López Soto.   

viernes, 24 de junio de 2011

La aventura del Muni, IV Premio de Literatura de Viajes Camino del Cid


Libros finalistas del premio. Foto: Ángel M.Bermejo (c)

Ayer jueves día 23 de junio se reunió el jurado del IV Premio de Literatura de Viajes Camino del Cid, que otorgó al premio a La aventura del Muni, de Miguel Gutiérrez Garitano y publicado por Ikusager Ediciones. El jurado estuvo compuesto por Rosa María Calaf (que actuó de presidenta), Lorenzo Silva, Óscar Esquivias y un servidor. En la deliberación también estuvo presente Alberto Luque, gerente del Consorcio Camino del Cid, que actuó como secretario.
Se supone que las deliberaciones de los jurados son secretas, así que no puedo contar mucho de los argumentos en pro y en contra de cada uno de los ocho libros finalistas. Sólo puedo decir que al final de la conversación el ganador salió de un consenso entre todos.
En La aventura del Muni, Miguel Gutiérrez Garitano relata sus viajes por Guinea Ecuatorial siguiendo, en buena medida, los pasos de Manuel Iradier, el que probablemente sea el explorador español más importante de África. Con sus experiencias personales más los datos obtenidos de las obras de Iradier y de otros exploradores y viajeros más un cúmulo de informaciones etnográficas, sociales, políticas y culturales sobre la actualidad el autor elabora un texto que (hasta donde conozco) es la mejor información de que disponemos sobre Guinea Ecuatorial.
A mí me gusta observar cómo el autor se sumerge en el país a base de contacto con las gentes. Hace sus viajes por ríos, selvas y montañas, pero lo que más me atrae es sus relaciones con los guineanos.
Estas relaciones no son siempre fáciles, y le afectan en todos los sentidos. Ver cómo cambia el autor desde el principio de la narración hasta el final, aunque sea en detalles mínimos, es lo que (para mí), convierte su libro en literatura de viajes. Esto se podría decir igualmente de otros libros que optaban al premio, pero no de todos.   

miércoles, 22 de junio de 2011

Avilés, en la portada de deViajes



Estoy pensando que el viaje a Asturias me ha traído suerte. Por un lado pude participar en un encuentro entre blogueros y empresarios turísticos asturianos en el Centro Niemeyer y además compartir tres días de viaje por el Principado en compañía de algunos compañeros cuyo trabajo admiro.
Además, la entrada Todos quieren ir a Avilés se ha convertido en la más leída de la pequeña historia de este blog.
Luego me quedé unos días para realizar un reportaje sobre las tres ciudades asturianas: Avilés, Gijón y Oviedo. El reportaje ha salido en el número 147 de julio (que ha llegado al kiosko a mediados de junio) de la revista deViajes, y una fotografía mía del Centro Niemeyer aparece en la portada.
Está claro que el Niemeyer es un lugar extremadamente fotogénico (en el kiosko hay otra revista de viajes que lo trae a portada este mes) que me ha permitido tomar una ingente cantidad de fotos. Fui tres días en distintos momentos del día, para tener diferentes luces. Incluso estando a la misma hora, las condiciones de luz pueden ser muy diferentes de un día a otro.
La foto de la portada está tomada colocando la cámara en el suelo para buscar un encuadre diferente, uno que hasta ese momento no había visto nunca en las fotos del Centro. Lo hago de vez en cuando, y para ello uso un nivel que pongo en la zapata del flash para poder nivelar el encuadre. 

domingo, 19 de junio de 2011

Querétaro, el nombre más hermoso

Querétaro, México. Foto: Ángel M. Bermejo

No sé si Jorge Luis Borges habría estado de acuerdo, si se le hubiera preguntado alguna vez, con que Querétaro sea la palabra más hermosa del español. En realidad es un nombre derivado de la palabra otomí que significa “Isla de las salamandras azules”, lo que no está nada mal.
De lo que sí estoy seguro es de que Borges pensaba que era un nombre evocador, de esos que despiertan la imaginación, de los que hacen un clic en la mente. Cuatro sílabas con una arquitectura sólida que echan la imaginación a volar. Cuando el personaje llamado Borges del cuento El Aleph tiene la suerte de enfrentarse de golpe al infinito, describe lo que ve: “... vi la noche y el día contemporáneo, vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala...”.
Recuerdo que, cuando leí por primera vez esta frase, tuve que mirar urgentemente su ubicación en un atlas. Ajá, Querétaro estaba en México, pero se añadía a ese listado sin fronteras de ciudades de nombre largo y sugerente, como Samarcanda, Tombuctú, Alejandría y Valparaíso. Pernambuco es otro nombre mítico, pero no de una ciudad, sino de un estado brasileño, el lugar lejano adonde iban los personajes de los tebeos cuando huían de los acreedores.
Recuerdo que, cuando llegué por primera vez a Querétaro, iba por las calles recitando esa frase borgiana, como un mantra: “vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala, vi un poniente...”.
Cuando el Sol se puso, el cielo azul empezó a oscurecerse. No parecía reflejar el color de una rosa...
Pero, de repente, sí apareció la rosa. No era lo que yo me imaginaba, pero algo es algo. Me queda la duda de si, además de tigre de Bengala, hay también pantera de Bengala.  

Querétaro, México. Foto: Ángel M. Bermejo

viernes, 17 de junio de 2011

Una piscina en la sinagoga de Poznan

Piscina en la sinagoga de Poznan, Polonia. Foto: Ángel M. Bermejo (c)
Como es bien sabido, durante la Segunda Guerra Mundial, los alemanes invadieron Polonia, y Poznan quedó bajo control de los nazis.
Como era de esperar, los judíos de Poznan se llevaron la peor parte de todo. Cómo cambian los tiempos. Polonia, que se había convertido en el refugio europeo para los judíos desde el siglo XVI, era ahora una trampa sin salida. 
En Poznan, entre otras cosas, les quitaron la sinagoga. Y como les gustó el edificio, los nazis instalaron en 1940 una piscina en su interior.
Muchos años después, le devolvieron la sinagoga a la comunidad judía, pero los tiempos habían cambiado. Quedaban tan pocos judíos que no eran suficientes para llevar a cabo sus ceremonias. 
Además, lo que les devolvieron no era lo que normalmente se entiende por una sinagoga, sino una piscina.
Quitar una piscina de un edificio no es tarea fácil, ni barata, así que los judíos no pudieron acometer la obra. Además, según parece, el propio peso del agua de la piscina sirve ahora para sujetar el edificio. Es probable que, si se quitara, el edificio colapsaría.
Por todo ello ahora la sinagoga no se usa como tal, y sus dueños han alquilado el edificio -me contaron en la taquilla- a una empresa que explota el uso de la piscina.
Esta historia me hace pensar en el imperio de la fuerza de los regímenes totalitarios y en la banalidad destructora de sus acciones caprichosas
También me gustaría saber la importancia que se le da a este hecho en la calle hoy. ¿Se ignora, se valora, se asume? ¿Se tiene conciencia de ello?
Los hechos de unos modifican la realidad, y el paso del tiempo ayuda bastante.