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lunes, 31 de diciembre de 2012

Los viajes de 2012


 Termina el 2012 y es el momento de echar la mirada atrás para ver qué tal ha ido el año viajero. Hago memoria y veo que, una vez más, ha sido un año americano, con cuatro viajes que suman dos meses y medio de recorridos por esas tierras, a las que gusto de volver una y otra vez. También he hecho otros viajes por países más cercanos.
Éste es el resumen de los seis viajes más interesantes que he hecho en 2012.

lunes, 20 de agosto de 2012

Revista Ronda en aviones de Iberia

Portada Ronda Iberia, agosto 1982

En agosto de 1982, hace 30 años, publiqué mi primer reportaje en la revista Ronda Iberia: Athos: viaje a la montaña sagrada (Grecia). Ahora, en agosto de 2012 aparece otro reportaje: Los volcanes que cantó Rubén Darío (Nicaragua), en este caso en compañía de las fotos de Carma Casulá.

Comienzo reportaje Monte Athos. Portada Ronda Iberia, agosto 1982
Ronda Iberia es la revista que encuentran los viajeros que vuelan en Iberia. Y en estos años han aparecido decenas y decenas de reportajes míos en sus páginas, a veces texto y fotos pero en ocasiones sólo texto, y alguna rara vez sólo fotos.  
Este viaje de tres décadas entre Grecia y Nicaragua ha tenido sus subidas y bajadas y sus desvíos. Creo que Ronda Iberia es la única revista en la que he publicado temas de todos los continentes, desde el río Níger (Mali) a la Península Antártica pasando por Brasilia, las sombrillas tailandesas o los parques nacionales del norte de Suecia. Algunos temas han sido poco originales —Roma, Estambul, Oaxaca— pero también he tenido ocasión de colaborar con destinos y temas menos habituales, como los buscadores de oro de la Amazonia, los petroglifos de Toro Muerto (Perú) o la cultura tradicional sabanera (Costa Rica). América ha sido el continente en el que he recalado más veces dentro de estas páginas, lo que no es de extrañar dados los destinos de Iberia
A primera vista puede parecer que he progresado poco en este tiempo, ya que estoy donde estaba hace 30 años. Pero es lo que tiene haber alcanzado tan pronto la —según Gabriel García Márquez— categoría máxima del periodismo, la de reportero. De ahí no puedes subir.
En estos años he tratado con diferentes personas en la redacción de la revista, aunque relativamente muy pocas dado el amplio espacio de tiempo transcurrido. Aunque ha habido muchos más no quiero dejar de mencionar a Laureano, Manuel, Alfonso y José María, que en diferentes momentos han confiado en mí. Un abrazo a todos y muchas gracias. Seguimos en la brecha.

lunes, 13 de septiembre de 2010

30 AÑOS NO ES NADA

Se supone que he hecho mal una cosa: lanzar un nuevo dominio de internet y abandonarlo unos días, Pero es que me he ido de viaje, y ya se sabe...
En mi post número uno hablaba hace unos meses de que se cumplían 30 años de mi primer viaje. Eso era cierto a medias: entonces se cumplían más o menos 30 años de un iniciático viaje a París. Pero el viaje viaje de verdad fue en septiembre, y el aniversario es, ha sido, esta semana. Todavía recuerdo el momento en que salí de casa, la camiseta que llevaba, el rato que fui asomado a la ventanilla del pasillo del expreso a Barcelona a la caída de la tarde.
Era principios de septiembre y compré un billete de Transalpino de Madrid a Estambul. A diferencia del Inter-Raíl, el Transalpino te permitía viajar durante dos meses en una ruta determinada, con todas las paradas que quisieras. En Estambul compré otro hasta Atenas, y luego utilicé para la vuelta un Bríndisi-Madrid. Pensaba irme para un mes y medio pero tardé dos meses y medio en volver. Entonces estaba en la facultad, por lo que empecé el curso en noviembre. Me pareció que no le importaba a nadie.
¿Qué pasó en ese viaje? Intentaron robarme y no lo consiguieron, otros lo intentaron y sí lo consiguieron; recibí más proposiciones sexuales que en toda mi vida anterior junta; visité museos y comí cosas raras. También comí poco. Cuanto menos gastara al día podía demorar más tiempo el regreso. Iba cargado con un montón de libros. Caminé por los Alpes yugoslavos y el Monte Athos, navegué por el Egeo y leí, un amanecer en Esparta, el comienzo de la
Historia de la guerra del Peloponeso de Tucídides.
Pero, sobre todo, conocí gente diversa; algunos me ayudaron bastante cuando más lo necesitaba. Cruzar de Italia a la entonces Yugoslavia fue una aventura en muchos sentidos de la palabra. Luego llegaron otras aventuras. Recuerdo a una familia con la que atravesé Bulgaria de noche. Ahora es muy tarde, otro día la contaré.