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sábado, 2 de noviembre de 2013

Desde arriba hay buena vista

Cementerio en los Andes, noroeste Argentina. Foto: Ángel M. Bermejo (c)



Estábamos en el noroeste de Argentina. Esa mañana salimos de Salta y emprendimos el camino hacia las alturas de los Andes. Seguíamos el mismo camino del Tren a las Nubes y en un momento paramos porque habíamos visto un cementerio a poca distancia. Bajamos e intentamos llegar a él, pero se encontraba al otro lado de un río. No pudimos acercarnos más. Desde la distancia me pareció un cementerio de nacimiento. 

Seguimos ascendiendo hacia las nubes. Pasamos por San Antonio de los Cobres y entramos en la provincia de Jujuy. Toda esta zona es de una inmensa vastedad, donde el horizonte es lejano bajo un cielo que puede herir con su brillo. Íbamos en busca de un salar, de un mar de sal en las soledades de las montañas.

Y, en el camino, donde no había nada, apareció otro cementerio coronando una loma. A una cierta distancia, al pie de otra loma, se distinguía un pueblecito: una iglesia blanca y unas pocas casas.

En este lugar en el que sobraba el espacio, donde das la vuelta para mirar a tu alrededor y te parece que giras mucho más de 360 grados, donde todo está vacío, allí estaban las tumbas arracimadas. Sobraba sitio hasta en el propio cementerio. Pero parecía que los muertos querían estar todos en un buen lugar, arriba del todo, cerca del cielo. Con buena vista.

Georges Brassens decía en una canción que quería ser enterrado en la playa de Sête porque así tendría la sensación de pasar la muerte de vacaciones. Aquí, en el cementerio de esta aldea de los Andes argentinos, una aldea de la que nunca supe el nombre, todos querían pasar la muerte asomados a un paisaje de una belleza que encoge el corazón. Un lugar en el que el Sol te hace lagrimear. Hace frío, y entonces sientes las lágrimas calientes. Es el calor de tus difuntos a los que recuerdas. 

lunes, 31 de diciembre de 2012

Los viajes de 2012


 Termina el 2012 y es el momento de echar la mirada atrás para ver qué tal ha ido el año viajero. Hago memoria y veo que, una vez más, ha sido un año americano, con cuatro viajes que suman dos meses y medio de recorridos por esas tierras, a las que gusto de volver una y otra vez. También he hecho otros viajes por países más cercanos.
Éste es el resumen de los seis viajes más interesantes que he hecho en 2012.

viernes, 21 de diciembre de 2012

¿Donde está el Museo del Fin del Mundo?

Museo del Fin del Mundo, Ushuaia, Argentina. Foto: Ángel M. Bermejo (c)

Difícilmente se podrá encontrar un museo con nombre más sugerente: del Fin del Mundo.
No, no tiene ningún sentido apocalíptico. Se llama Museo del Fin del Mundo porque está allí, al sur de la Patagonia, en Ushuaia, en el fin del mundo. Donde es fácil sentir que se acaba todo.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Cementerios de nacimiento

Cementerio andino, Salta, Argentina. Foto: Ángel m. Bermejo (c)


Estos días de principios de noviembre se dedican en el mundo católico a recordar a los difuntos. Como sí hiciera falta una fecha concreta para que recordemos a nuestros muertos, que pueden estar más presentes en nuestro día a día que muchos de los vivos que nos rodean.
Hay quien dice que conviene visitar los cementerios de las ciudades a las que se llega, porque la forma de tratar a los muertos dice mucho de una sociedad. Esos detalles resultan evidentes de un solo golpe, lo que resulta muy cómodo e instructivo. Es una teoría. 
Uno visita cementerios en los lugares por los que pasa porque va en busca de la tumba de un personaje que le atrae por algún motivo, porque le han dicho que tiene un interés especial, o porque se los encuentra sin querer.
Este año, al recorrer el noroeste de Argentina, los iba viendo desde la carretera. Aunque estuvieran alejados, destacaban en medio del paisaje áspero y hermoso de los Andes. A veces se veía el cementerio pero no el pueblo. 
En una ocasión paramos para fotografiar un cementerio desde la distancia. Un río nos impedía acercarnos a él. Allí estaban las tumbas, apretadas en una ladera, como si no hubiera sitio para estar más anchos a pesar de estar rodeadas de soledad. 
Al verlo se me ocurrió que ese cementerio encajaría bien en un nacimiento. Si, ya sé que un cementerio es lo más opuesto posible a un nacimiento, pero igual que está el pesebre, y se ponen ríos, puentes, casas, montañas y hay pastores, reyes magos, camellos, burra, buey, ovejas y hasta personajes escatológicos, también debería haber un cementerio. Tal vez al fondo, en segundo o tercer plano, para recordarnos a todos la naturalidad de los cementerios. 
Si yo diseñara un cementerio de nacimiento me inspiraría en ése que vi desde la distancia en un valle de los Andes argentinos.  

jueves, 10 de marzo de 2011

Ushuaia, en el fin del mundo, III




Ushuaia. Foto: Ángel M. Bermejo (c)

En cualquier caso, Ushuaia no es nunca una meta, sino un reclamo que luego envía a los viajeros a otros lugares cercanos. O no tanto, ya que es una de las mejores bases posibles para emprender viajes al cabo de Hornos o a la Antártida.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Ushuaia, en el fin del mundo, II



Ushuaia. Foto: Ángel M. Bermejo (c)

Al llegar en barco, Ushuaia aparece al fondo del "puerto interior hacia el poniente", ya que éste es el significado de su nombre en lengua yagán o yamaná, uno de los grupos indígenas que, junto a los alacalufes y los onas poblaban desde tiempo inmemorial estas tierras. Vista desde lejos la ciudad presenta la imagen inusual de una población de alta montaña situada al borde del mar.

martes, 8 de marzo de 2011

Ushuaia, en el fin del mundo, I



Ushuaia. Foto: Ángel M. Bermejo (c)

Los libros de geografía deberían decir que el extremo sur de América es una tierra especial, poblada por los sueños de todos los aventureros, y que sus límites son muy precisos: es el fin del mundo.