sábado, 30 de abril de 2011

Real Madrid, Barça y Mourinho en Valparaíso

Si acaso el viajero, en una tarde de otoño, sintiera un ataque de melancolía en en una ciudad tan propicia a la melancolía como Valparaíso, siempre puede ahondar en el sentimiento: basta con acudir al puerto y buscar un bar de hombres solos y mujeres de triste alegría y así bañar en solitaria compañía su tristeza.
Pero también puede rebelarse y buscar la vida: acudir al mercado donde siempre hay mujeres que venden pescado, fruta, sal y café
Pero, ay mamita, lo malo del mercado de Valparaíso es que todos los puestos tienen un televisor, y si el viajero llega en el momento equivocado del día equivocado se enfrenta a males peores que la melancolía.
Las pesadillas, los fantasmas que creyó dejar arrinconados en casa se le aparecen de pronto en toda su monstruosidad: todos, absolutamente todos los puestos del mercado están conectados al Madrid-Barça de la primera vuelta de la semifinal de la Liga de Campeones.
Exagero: hay un puesto sin televisor, y es el que me interesa porque es el que vende especias y condimentos. Pero nadie atiende. Al rato aparece el dueño y le compro merkén y ajo molido. Tan pronto le pago desaparece de nuevo.
Lo encuentro unos metros más allá, y consigo que me haga estas declaraciones exclusivas: 

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1 comentario:

  1. Ángel, tengo una melancolía de Chile que solo me faltaba que me recordaras la existencia de Valparaiso. Tengo pensado volver a Chile como muy tarde a inicios del año próximo, pero te aseguro que me dan ganas de quedarme a vivir. ¡Que tengas buen viaje!

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