miércoles, 9 de marzo de 2011

Ushuaia, en el fin del mundo, II



Ushuaia. Foto: Ángel M. Bermejo (c)

Al llegar en barco, Ushuaia aparece al fondo del "puerto interior hacia el poniente", ya que éste es el significado de su nombre en lengua yagán o yamaná, uno de los grupos indígenas que, junto a los alacalufes y los onas poblaban desde tiempo inmemorial estas tierras. Vista desde lejos la ciudad presenta la imagen inusual de una población de alta montaña situada al borde del mar.

Pero al poner pie en tierra el viajero encuentra unas calles flanqueadas por edificios sin interés surgidos al calor de un fuerte desarrollo industrial y turístico de los últimos años. Por eso tiene que escarbar para encontrar los recuerdos de su historia.


Museo Marítimo, Ushuaia. Foto: Ángel M. Bermejo (c)

El primer asentamiento europeo en Ushuaia se remonta a 1869, cuando unos misioneros ingleses se establecieron en estas costas. Los argentinos no llegaron hasta 1884, y copiaron el modelo inglés de colonización de territorios lejanos y solitarios instalando en ellos presidios. Fueron los presos los que desbrozaron la selva espesa que llegaba hasta el borde del canal.
El penal estuvo activo hasta 1947, y para recobrar su historia hay que acudir al Museo Marítimo ubicado en la antigua penitenciaría. Allí se recorren los pasillos a los que se abrían las diminutas celdas y se siente el peso de decenas de historias trágicas. En el mismo edificio, un conjunto de modelos de barcos del Museo Marítimo hace pensar en las peripecias marineras de los que han surcado estas aguas. No hay que olvidar que hasta 1957 el acceso a Ushuaia sólo era posible por el mar.


Museo del Fin del Mundo, Ushuaia. Foto: Ángel M. Bermejo (c)

Quedan pocos edificios en Ushuaia que transmitan el poso del tiempo, como la iglesia de la Merced, el palacio de la Legislatura Provincial y alguna que otra casona. Una de ellas, asomada a la avenida costanera que se abre al canal, alberga ahora el Museo del Fin del Mundo, tal vez la institución museística de nombre más atractivo del planeta, en el que se repasa la historia natural y la vida de los aborígenes de la región.

1 comentario:

  1. Coincido contigo en que poco interés tiene la parte moderna de la ciudad. No obstante, hacia las afueras hay una serie de calles con casas viejas de madera y chapa que me gustan mucho más. Curiosamente nadie va por ahí. Probablemente sean mal vistas por la gente local, pero al menos tienen personalidad.
    Punta Arenas tiene mucho más interés. Aunque esté en Chile y no esté tan al sur, claro.

    Pero para que no se me enfaden los argentinos (para mi su país es uno de los más bellos del mundo) diré que más al sur de Ushuaia, todavía en Argentina, hay lugares menos conocidos pero mucho más interesantes. Aunque algunos piensen que más feos.

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