viernes, 25 de marzo de 2011

Riviera Maya II: los caminos blancos de Cobá


video


La civilización maya no deja nunca de fascinar a cualquiera que se acerca a ella. Tanto la cultura antigua -la que construyó ciudades en la selva y creó un calendario sólo superado en tiempos recientes con las más modernas tecnologías- como la cultura actual, que
todavía permanece viva en cientos de comunidades de México y Centroamérica.
He recorrido en diferentes ocasiones el Mayab, el mundo maya, en busca de esas pirámides con escalinatas de inclinación vertiginosa, tras la pista de antiguos reyes y de arqueólogos modernos. Cuando estudié antropología americana en la Universidad conocí a algunos de ellos.
Ayer estuve en Cobá. Cobá no es un recinto arqueológico comparable a Chichén Itzá, Copán, Uxmal, Tikal o Palenque, pero tiene un gran interés. A primera vista destaca porque tiene la estructura maya más alta del Yucatán. Es la pirámide de Nohoch Mul, de 42 metros de altura. Los escalones por los que se sube están más o menos en buenas condiciones, pero la inclinación es tan fuerte que la cosa se complica. Sobre todo al bajar. Hay gente que decide bajar sentada, de escalón en escalón.






Pirámide de Nohoch Mul. Foto: Ángel M. Bermejo (c)


Desde lo alto, la vista se extiende sobre un manto verde que llega hasta el horizonte. Se distinguen dos lagos y algunas estructuras de Cobá que sobresalen de la espesura. Belleza.
Más allá de esa estructura altísima, Cobá me interesa porque fue uno de los centros de las rutas comerciales mayas, lo que se refleja en los sacbe'ob, los “caminos blancos”, las carreteras que cruzaban el territorio maya, unían las ciudades y facilitaban el comercio.
Cobá significa “agua abundante” y fue fundada en el periodo clásico (300-900 d.C.) de esta civilización, una de las más duraderas y misteriosas de la historia. Ésta fue la época en que los mayas se dedicaban a levantar estelas, y en Cobá hay unas cuantas. Nos enseñan mucho de datos históricos y de la concepción del mundo de esta sociedad.
Los caminos blancos eran la base que permitía transitar rápidamente en una época en la que no había animales de carga ni se utilizaba la rueda. Los viajes se hacían a pie y con la carga encima. Cobá es el centro de esta red de comunicación. Hay un trozo a la vista, pero está cubierto por árboles, por lo que no es fácil imaginarlos. Hace años, cerca de Chichén Itzá, sí encontré un tramo de sacbé bien conservado, y fue como asomarse a esta civilización de forma más intensa que observando una pirámide. Me enseñó más cosas. Al menos yo tuve esa sensación.

2 comentarios:

  1. El primer reportaje que realicé como freelance fue en Yucatán, y el primer destino, tras alquilar un coche en el aeropuerto de Cancún, fue Cobá. Llegué de noche y me alojé en la Villa Arqueológica con el sonido de la selva como compañero. Apenas estaban ocupadas un par de habitaciones, y, al día siguiente, el yacimiento estaba prácticamente desierto... eran otros tiempos.
    Pero guardo un buen recuerdo de esas primeras horas en Coba. En Barcelona me compré un chaleco de fotógrafo sin mangas que me hizo sudar la gota gorda; por la noche mis brazos parecían tomates. Aprendí la primera lección sobre el sol tropical y nunca más he vuelto a utilizar chaleco.
    Por cierto, estuve a punto de ir a este viaje. ¡Lástima! Otra vez será. Un abrazo hasta la próxima.

    ResponderEliminar
  2. estuve en Chichen Itza y me encantó, pero nunca he oido hablar de Cobá. Donde esta?

    ResponderEliminar